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Esencia y claves del ejecutivo internacional

 

Para ser un ejecutivo internacional se requiere, además de vocación, formación, estrategia, aptitudes para las relaciones, gran dosis de inteligencia contextual y global, y una situación familiar favorable.

El concepto de ejecutivo-a internacional no incluye solamente el expatriado sino a toda persona que por motivos profesionales está en contacto directo y viaja con frecuencia a terceros países, aunque no haya hecho “mudanza internacional” de sus enseres y familia directa.

Cómo lograr un perfil internacional

Tener una formación internacional bajo el brazo y la experiencia de haber vivido fuera de España gran parte de la vida laboral son, sin duda, un buen reclamo para ser considerado el candidato perfecto. Pero no todo el mundo dispone de este proceso y en ese caso ¿cómo se cocina un buen perfil internacional de alto nivel?

Un perfil internacional no se improvisa de la noche a la mañana. Es un largo y continuado proceso de formación y entrenamiento que requiere estrategia, esfuerzo, dedicación, paciencia y mucha pasión.

Para llegar a buen puerto tres son los pilares que considero imprescindibles, sin ser los únicos, ni por tanto excluyentes: La preparación técnica, el desarrollo de las habilidades de relación global – inteligencia global-, y unas circunstancias personales que nos sean favorables.

La formación técnica la presupongo por lo que no me voy a referir a ella en este artículo. Pero sí quiero incidir en que ésta, per se, no es garantía de éxito para movernos en el extranjero.

En este artículo trataré de la importancia de la inteligencia global, entendida como la capacidad de relacionarnos en el exterior a todos los niveles de manera satisfactoria. Las personas con amplias habilidades sociales, con una capacidad de escucha muy desarrollada, de una gran asertividad y autoconfianza, con fluidez intelectual y fácil para adaptarse al cambio y a lo desconocido, con altas dotes de liderazgo y paciencia espartana, son las idóneas para lograr esta especialidad ejecutiva.

A lo largo de mi carrera profesional he podido comprobar que la causa principal de ciertas dificultades en las relaciones de comercio global no es la falta de experiencia técnica ni de buenas intenciones, o que no se trabaje todo lo necesario para conseguir las metas esperadas; precisamente ha sido la falta de inteligencia global la que origina la gran mayoría de malentendidos, malestar o conflictos con el interlocutor.

Hay personas que tienen la fortuna de cultivarla desde la cuna, pero la gran mayoría debe ir en su busca con premeditada vocación usando aquéllas estrategias que tienen más a mano. Así, hay quien acompaña al extranjero a clientes, amigos, colegas, realiza cursos de idiomas en otros países -con lo que ya está familiarizado con otras culturas- , o bien se apunta a cursos y programas específicos que les ofrece la empresa. Las redes sociales sont ambién grandes aliadas para recabar información, acceder a nuevos  contactos, mercados, culturas y posibilidades que debemos utilizar en nuestro beneficio.

Personalmente creo que es bueno relacionarse con expertos que hayan estado en contacto con cientos de personas de todos los continentes y culturas y hacerles preguntas como :  ¿“En qué fallan más los agentes de negocios extranjeros en tal país? o “¿Qué necesitan hacer para tener éxito? Y saber así qué habilidades personales necesitan para triunfar en los países en los que han trabajado.

Lo cierto es que en España muchas empresas adolecen de falta de preparación de su personal para operar en los mercados internacionales, empezando por la falta de conocimiento de idiomas y siguiendo por el insuficiente conocimiento de otras culturas, sus sistemas legales y sus prácticas de negocio.

Hoy es necesario considerar estos aspectos y darles vida en el contexto global, creando una cultura corporativa de compromiso para con los clientes y los empleados de la empresa en todo el mundo. Sin este compromiso es imposible llevar esta política global a la práctica. Al mismo tiempo, las habilidades globales sólo tienen sentido si son establecidas para servir a un propósito estratégico. Para ello, la función del ejecutivo internacional es primordial. Nadie mejor para crear una buena visión y estrategia que se expanda por toda la organización y culmine en su implementación exitosa. Esa es en realidad su esencia.

La mujer, salvo excepciones, no ha tenido fácil alcanzar los más altas responsabilidades en el exterior dado que asume muchas otras responsabilidades en el terreno personal que pueden frenar su ascenso profesional. Pero, una vez que todo está bien en su universo y ha tomado la decisión y la voluntad de continuar el camino ascendente que se ha trazado, y para el que vale, sabe y puede, debe erradicar de su vocabulario la palabra imposible. Las mujeres que me lean seguro que me entienden.

©Josefina Escudero

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