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Ejecutivos, directivos y jubilados: las barbas del vecino

 

Para luchar por las mejores condiciones posibles a futuro, y ya no tan a futuro, hay que partir de la peor de las situaciones. No es ser negativos, es ser previsores.

El 30 de septiembre miles de jubilados salieron hacia Madrid desde distintos puntos de España para  manifestarse y pedir al gobierno más gasto en las pensiones. El pasado lunes, 9 de octubre, vestidos de dignidad y de razón, todos juntos han gritado y reclamado el derecho a vivir a la altura de los tiempos.

Supongo que cumplir años me ha hecho más sensible a la suerte que me espera cuando estrene mi jubilación. Recuerdo perfectamente cómo hace veinte a mí me preocupaba mucho más mi salario neto, o si ese año iba a tener bono y a cuánto ascendería. ¡Anda que no me quedaba para jubilarme!

Por regla general es fácil adivinar los años que tenemos según los asuntos que nos preocupan en cada momento de nuestra vida. Es algo así como descubrir la antesala de lo que nos espera.

Dime qué te preocupa y te diré los años que tienes

Para luchar por las mejores condiciones posibles a futuro, y ya no tan a futuro, hay que partir de la peor de las situaciones. No es ser negativos, es ser previsores.

Puede que a muchos profesionales la jubilación sea lo que menos les preocupe hoy, interesados antes en tener trabajo, o mejores condiciones si es que lo tienen, como pensaba yo hace veinte años. Y sin embargo conviene estar al quite de lo que nos espera a cada uno al final de nuestra etapa laboral.

Teniendo en cuenta que nuestra vida profesional dentro del régimen general de la seguridad social puede ser cada vez más corta,- a partir de los 48, o antes, tu empresa puede invitarte a irte a tu casa-, conviene saber qué cartas tenemos en la mano para jugarlas lo mejor posible.

Cuántos se ven obligados a tirar de sus fondos de pensiones mientras salen de ese paro anticipado y buscan otro empleo, o se deciden a emprender cuando nadie les contrata a los cincuenta años. O porque sencillamente les apetece cambiar de rumbo y cumplir su sueño dorado, esa pasión escondida que les persigue toda su vida.

Puede también, que aunque nos contraten de nuevo, la mayoría de nosotros veamos muy reducida la pensión de mañana, sencillamente porque ahora contratados ganamos menos que antes.  Y dado que en España  se cobra en función de los últimos quince años cotizados y no por toda nuestra vida laboral, no es tan difícil vernos en» la cuerda floja»  de una jubilación mediocre.

Situaciones hay muchas. Y variables también

No quiero ser negativa, ni por asomo. Situaciones hay muchas y variables también. Pero te diré algo. Es posible que tu pensión de mañana sea mucho peor que la que tienen tus padres hoy. Porque cuando ellos se jubilaron tenían una serie de beneficios adquiridos a lo largo de sus cuarenta años en la empresa, que hoy, con la movilidad que nos define, salvo excepciones, no se recoge en nuestros planes de jubilación. La empresa ignora con mucho cariño este apartado.

Ya sé que afortunadamente esta situación preocupante no la sufren ni la sufrirán todos y cada uno de nosotros. Menos mal y lo celebro. Lo que no quita para que busquemos arreglar lo que está mal.

Imagínate que te vas de vacaciones a una casa en el campo lejos del ruido y las prisas. Lo que se dice a descansar en toda regla. ¿No te gustaría que alguien se adelantara para que  cuando llegaras  la encontraras perfecta, calentita, con la nevera llena, las camas hechas y la luz en la entrada? Nada es ajeno a nosotros. No lo es. Si no luchamos por solidaridad, al menos por interés. Y mejor hacerlo en la antesala que en la sala de operaciones.

Estas son algunas de las frases de los jubilados de hoy:

«Vivir en la dignidad por la que hemos trabajado toda la vida es imposible con estas pensiones de miseria»

«A los políticos esto no les quita el sueño porque a ellos no les pasa… pero me gustaría saber cómo se las apañarían con 600 euros al mes para pagar todo, absolutamente todo. «

«Luchamos por las pensiones de nuestros padres, por las nuestras, y por las de nuestros hijos.»

¿Serán escuchados?

Por el bien de todos, que así sea. No puedo por menos que acordarme del famoso refrán:

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…

y me entra una especie de sudor frío que me alerta y me abre los ojos, los oídos y cada poro de mi piel de futura jubilada: yo tampoco quiero verme privada de la dignidad por la que llevo trabajando toda mi vida.

¿Creéis que aún no tenemos nada que decir porque hoy estemos lejos de los 65 0 67 años?

 

©Josefina Escudero

 

Original de la noticia Diario de Sevilla #Jubilación

 

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